Jacqueline Klein Texier La búsqueda del “Yo” profundo en los seres dotados de una hipersensibilidad es a menudo el disparador de la expresión artística. En los caminos inciertos, está permanentemente puesta en duda la condición humana y la obra, éstas son siempre una cuestión previa y es necesaria para la evolución. Pocos Maestros nacen con el júbilo y la facilidad para llevarla a cabo. La historia del arte es rica en ejemplo de artistas que han sucumbido en el padecer de su desesperación existencial. Sus obras, fecundadas por los sufrimientos, es tanto más poderosa! Artista plástica argentina, nacida en 1954, comenzó a incursionar en la pintura en el taller de la artista plástica Dora Ramos, luego comenzó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes “Manuel Belgrano” y se orientó también en la expresión literaria, confiando en sus poemas los mensajes de sus sufrimientos de los cuales ella nos ofrece un aspecto visionario en una obra pictórica, rica y variada. Una paleta de colores vivos y acidulados, aclarado en grises de color, ilumina las formas. Los fondos planos, unidos, silenciosos, tomando el azul profundo o el índigo de mundos interiores. La imagen es fuerte, el dolor vive y es profundo. Las manos pintadas con dedos prensiles, son un tema caro para la artista. El entrelazamiento de manos mezcladas en la superficie pictórica se imbrincan para sostenerse mejor en su presencia y mantener la calidez irradiante que devuelve a la mirada. Manos dadas a luz por bocas que serpentean a través de rostros y clavan el lienzo en noches donde surgen los fantasmas. Sorprendidos labios con huellas de cicatrices que atrapan los asteroides a los confines del espacio: la muerte está presente. Una sombra plana en el aura de los colores. De cara a la fascinación, aparece la angustia carnal, aquella de su última separación con su ser amado, directamente evocado, puesto en una composición de imágenes sucesivas al servicio de un simbolismo siempre presente. Por esto, por esta muerte evocada no es solamente una fatalidad, bien por el contrario. Simboliza el abandono por un resurgir, bien se debe sufrir para renacer en un nuevo espíritu: no es ésta la clave de la creación artística? La obra de Jacqueline Klein Texier, creada con sangre, aparece ante nuestra mirada con todas sus fuerzas. Se trata de la lucha ancestral entre Eros y Thanatos, dios de la Muerte, hijo de la Noche, hermano de Hypnos. El sufrimiento de vivir es propicio para toda creación. La eterna esperanza que encontramos evocada a lo largo de su caminar, es la motivación profunda de todo artista. Es también para nosotros la prueba tangible que siempre es necesario creer, como lo decía un humanista "Si una vida no vale nada, nada vale una vida"
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